Internado

obeki - colegio nuestra señora del puy

 

En la Actualidad no existen más internado en Navarra que el colegio Nuestra Señora de El Puy, en Estella. El centro acoge una completa oferta educativa: desde Secundaria a Bachillerato. Unas pocas decenas de alumnos siguen este modelo educativo caracterizado por ofrecer formación académica, alojamiento y manutención en una misma institución y recinto.

La imagen que viene a la mente al pronunciar o leer la palabra internado es la de un lugar serio, estricto y disciplinado. La imagen, seguramente, llegue en blanco y negro porque quizá se vea como un lugar perteneciente al pasado. La realidad es que en Navarra solo el Colegio del Puy ofrece este modelo educativo; una educación integral que cubre unas necesidades actuales muy concretas.

Desde el colegio, se afirma que las necesidades, y por tanto, la vocación de los internados ha cambiado con el paso del tiempo, puesto que el perfil de los alumnos que acuden al internados es diferente. El director de la residencia de internos del colegio El Puy, Francisco Medel Recio, veterano en una tarea que desarrolla desde 1980, explica que la función educativa del pasado se ha tornado ahora mucho más social. “Este internado surgió porque los chavales de los pueblos que venían al Puy a estudiar necesitaban un sitio donde poder estar. Hoy, con la red de transporte escolar y la construcción de otros institutos ya no tienen sentido y los grandes internados han ­de­saparecido. Ahora la función es principalmente social con algunos alumnos que vienen de los Servicios Sociales y otros casos por problemas académicos y determinadas situaciones familiares”, apunta Medel, también profesor de Lengua Española en El Puy.

De lunes a viernes

Los alumnos de la residencia de El Puy – chicos y chicas- acuden a clases en el centro educativo y, de lunes a viernes, tienen su hogar a escasos metros, en el recinto de las piscinas Obeki. Su día comienza a las 7.30 horas, cuando se levantan para prepararse y desayunar antes de ir a clase. A las 14.30 h., comen en la residencia, disfrutan de tiempo libre en las instalaciones y por la tarde cuentan con dos momentos de estudio tutelado, así como más tiempo libre. A las 20.30 se cena y, a las nueve las chicas se van a su planta, donde disfrutan de tiempo libre y pueden ver la tele, y los chicos se retiran a las suyas. A las 22.30 h., todos los alumnos están en las habituaciones, se apagan las luces y se hace el silencio. “Son unos horarios que hay que cumplir, así como unas normas básicas de convivencia”, añade Medel.

Apoyo externo

“Cada vez son más las familias que por desencuentro necesitan apoyo externo y piensan en esta opción. Los niños son muy reivindicativos y nos echan un pulso continuo a los adultos; y a los padres les cuenta mucho. Nosotros ponemos normas para orientarlos, y aun así cuesta porque a veces las familias no lo tienen muy claro. En cuanto a los alumnos, explica el director que la demanda de atención es altísima. “Desde el punto de vista emocional, sobre todo. Son 24 horas al día y se vive muy intensamente. Ellos están muy bien, les gusta estar aquí e incluso se da la situación de que llega el viernes o terminan su formación y no quieren marcharse “.

Un entorno envidiable, con vistas a la ciudad de Estella, Montejurra y el monasterio de Irache y en continuo contacto con la naturaleza durante el tiempo libre. La ubicación y el centro es algo que los alumnos valoran, así como la relación con los compañeros y con los maestros. Y los resultados se notan.