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mayo 22, 2019

CRÍTICA LITERARIA

CRÍTICA LITERARIA

COLEGIO DEL PUY

Autor: Alfredo Gómez Cerdá

Título: Noche de Alacranes

Editorial: SM

ISBN: 9788434844315

Noche de alacranes es una novela de amor ambientada en la posguerra civil española.

Resumen

En ella Alfredo Gómez Cerdá habla de una noche en la que la protagonista, Catalina, una señora mayor, no consigue dormir y recuerda el pasado. Ella comienza recordando a su marido Lucien y sus tiempos en Francia con él. Luego se acuerda de cómo el día anterior fue a un instituto de la ciudad en la que se encuentra ahora, León, por haber sido una luchadora antifranquista y para hablarles de ello a los zagales, que así era como ella llamaba a los niños, mientras era fotografiada y entrevistada por el periódico. Después, recordó el día del funeral de su madre en el que fue a su pueblo natal, al norte de la provincia de León, a encontrarse con su mejor amiga, Dolores, y asistir a éste. Luego, unos cuantos objetos que tiene en el salón, le traen a la memoria los días en los que tan solo era una niña, una adolescente y vivía en su pueblo natal con su madre y su hermano porque su padre estaba en la cárcel, no porque hubiese hecho ningún crimen sino porque estaban en la posguerra y su padre pensaba de forma diferente al resto. Comenzó por recordar el día en el que se enamoró de Emilio en una fiesta del pueblo, formaban una buena pareja y salían todos los domingos a dar una vuelta en la bici de Emilio. Recordó cómo, días más tarde, los guardias apresaban a su madre y a su hermano, y los maltrataban. Y cuando, meses después, volvieron, la madre no hablaba y su hermano decidió irse a vivir con los del monte para combatir esas injusticias. Un día con Emilio se comieron una chocolatina de Bélgica, las mejores chocolatinas según Emilio, y descubrieron en ellas un cromo de las pirámides de Egipto y que viajarían juntos a Egipto. Luego, ayudó como enlace a los del monte entregando un paquete al cojo Aquilino. Se acordó de cómo cambió su vida para siempre, el día en el que Dolores le dijo que los del monte habían secuestrado a Emilio.  La gente la acusaba a ella de ser cómplice en el secuestro y por eso los guardias habían vuelto a apresar a su madre. Se pasó el día preguntándose lo que debía hacer hasta que por la noche decidió que debía partir al amanecer a buscar a los del monte para exigirles que liberasen a Emilio, aparte de decirle a Emilio que ella no había tenido nada que ver. Se pasó todo el día siguiente buscando a los del monte, pero no los encontró, así que buscó cobijo entre dos grandes rocas y pasó las noches durmiendo en ese lugar. Al amanecer uno de los del monte la encontró y se la llevó con el resto. Su escondite era una cabaña bien camuflada y ellos eran cuatro: el maestro Tirso, que era el más mayor del grupo; El Andaluz, que no era de Andalucía, pero había trabajado allí; Cundo, que venía de Francia para luchar en la guerra; y su hermano Tadeo. Consiguió que la admitiesen entre ellos, pero no logró que liberasen a Emilio. Catalina cuidaba mucho de Emilio y le daba de comer. Cuando casi llevaba un año con los del monte, encontró la maza y el cortafrío, necesarios para poder cortar la cadena que sujetaba a Emilio a una roca. Catalina liberó a Emilio y este le prometió que no les delataría. Los del monte se enfadaron mucho con ella por haberle liberado y le decían que les iba a delatar, pero Catalina decía que no. Ellos no la creyeron y se fueron a buscar otro escondite. Mientras lo buscaban una lluvia de balas cayó sobre ellos y en el intento de huir de aquella situación Cundo murió, el Andaluz fue apresado y Tadeo huyó a América. Tirso y Catalina se quedaron allí, pero Tirso le dijo a ella que tenía que buscar a un tuerto llamado Isaac y seguir sus consejos que él se iba a quedar para seguir luchando por la democracia. Catalina, después de varios días de caminar, encontró un pueblo en el que una señora la acogió y le dio de comer. La señora le dijo a Catalina que la conocía porque todo el mundo habla de ella: para algunos era un ángel y para otros un demonio. Encontró a Isaac y fue con él a Oviedo en autobús. Al bajar unos guardias les pidieron los papeles, y como no tenían, Isaac les derribó y le dijo a Catalina que debía buscar a un señor que la llevase a Francia, pero mientras huía escuchó unos disparos y supo que habían matado a Isaac.

En ese momento dejó de recordar y se dijo que tenía que ir a la cafetería en la que se encontraba siempre con Emilio, aunque nunca se habían saludado y el, no la reconocía; pero ese día tenía que ir una hora más tarde porque no quería ver a Emilio después de la noche que había tenido. De camino leyó en el periódico una noticia que ponía: Catalina visita un instituyo de la ciudad. Catalina pensaba que todo el mundo la miraba y por eso se puso un pañuelo y unas gafas de sol en la cabeza. Cuando llegó a la cafetería no estaba Emilio, pero el camarero le dio una tableta de chocolate de parte de Emilio. En ese mismo momento apareció Emilio y dijo que la chocolatina era de Bélgica. Los dos se echaron a llorar y Emilio le dijo a Catalina que no les había delatado en la posguerra, que había intentado ir a buscarla a Francia y que había viajado por todo el mundo menos por Egipto porque quería ir con ella. Se pasaron la mañana contándose cosas, hasta que llegó la hora de despedirse.

 

 

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